Por: Edgar Calvache
equis1112@hotmail.com
 
New York, Estados Unidos de Norte America

Abril 18, 2004 

Conocido como Equis por algunos; Edgar Calvache para otros, en fin soy el mismo.  Nací y crecí en la calle larga de Alausí, el barrio de las brujas.  Gracias a mis abuelos y tíos fuí bien criado apunte enrollados, machica, llapingachos, yahuarlocro, tripa mishqui, chochos, nabos y otras bainitas.

Mi educación primaria la realicê en la escuela San Vicente, donde la culminê sin exitos; la secundaria tambien vale recalcar, la culminê sin exitos en el Gonzalez Suarez.

Debido a mi tupido cerebro y frodosa ineptitud, nunca aparecí en los cuadros de honores. Es más, valga mi pesimismo, ni siquiera tenía las más remotas posibilidades. Durante mis seis años de estancia -calentando el puesto, en los únicos cuadros que aparecía reiteradamente y con gran consistencia era en los de suspensos y aplazados.  Mi estadía en dicha institución podía haber sido más larga y calapitosa, sino fuera por la gallinita o la de whisky despues de los exámenes finales.  Al final y con unos promedios de llorar a moco tendido, me avancê a graduar con las justas.  Tal es asi que nunca exibí mi diploma, al contrario lo escondí debajo de mi colchón donde reposa inerte de recuerdos.  Algunos maestros me decían que con esas notas tan calapitosas jamás me aceptarían en una escuela superior; tal es así que cuando le pedí a uno de ellos me ayudara a conseguir una solicitud, desestimandome y con una desairada risa burlesca exclamó "primero veo un burro volando, que tu ingresando a una universidad."  

    Meses más tarde, me fuí introduciendo con cierto recelo en el ese entonces desconocido hambiente intelectual de la educación superior.  Mi primera opción fue Guayaquil de mis amores, la cual me recibió con sus puertas abiertas.  Ahí luego de tres meses en el pre-politêcnico, ni el agobiante estudio, ni los sacrificados desvelos-de-frustrantes madrugadas, fueron suficientes para ganar la aprobación.  Ya estaba notando por cuenta propia que todos esos años de derroche me habían convertido en un burro de cuatro patas.  Fallê en matemáticas, química, física, biología entre otras.  Los únicos exámenes que pasê sin problemas fueron los exámenes de heces y el de sangre.  Luego de eso ni siquiera me atreví a usar el viejo truco de la botella, o el de la gallinita.  Así, como en la pájara pinta tube que pasar cantando y bailando.  "Cantando me vine, llorando me voy," así como una vez Guayaquil me había recibido con sus puertas abiertas, esto fuê como un puertazo en la cara.  Y esta vez de Guayaquil de mis amores, me tocó cantar La Riobambeñita...

    Luego de esta primera derrota moral, llegue optimista y curado del espanto a la politêcnica del Chimborazo.  Quería asegurarme que mi fracazo no eran por causas regionalistas; quería comprobar que no era yo, sino la universidad la que había fallado.  Así, guiado por la esperanza y terquedad más que por intelecto mismo, empecê a estudiar en esta nueva institución.  Meses mas tarde nuevamente reprobê, comprobando de esta manera que me había convertido en un burro de cuatro patas y esta vez en potencia.  Muchas veces me preguntaba en que estaba fallando.  Si yo había estudiado mucho-al igual que lo hice en Guayaquil, y sin embargo las cosas no me salieron bien.  Es ahí donde aprendí que si quería algo que nunca tube, tenía que hacer algo que nunca había hecho;  un sacrificio más grande, disciplinado y concreto.  Seguido a este nuevo fracazo, pausê el rumbo de mi vida para analizar mis contras y decidir seriamente mi destino.  Tomê la desición la cual cambiaría mi vida por siempre.  Decidí cambiar virtualmente cada aspecto de mi vida.  Decidí que nunca me conformaría con menos y que podía llegar a ser cualquier cosa que quiera-siempre y cuando me proponga... He incluso hasta quizas algun día me proponga volar. 

    ¿Que puedo hacer hoy, que haga una diferencia en mi vida?  Me decía... Asi, que luego de un periodo auto didacta, de intensa tutoría, meditaciones profundas y dedicación total, seguí neciando como todo un buen necio-porfiado hasta que me logrê estabilizar en la universidad de Guayaquil-extención Milagro.  Una vez ahí entendí que nadie logra nada en la vida, hasta que no se lo propone.  Sabía que la universidad de Milagro no tenía tantos laureles como las otras escuelas anteriores, pero en realidad no me importó.  Lo que sí tomê en cuenta es como desde ese mismo momento mi vida navegó más prospera en el mundo de las posibilidades.  Mi dedicación era ahora completa; mi esfuerzo extraordinario, mi actitud radiante y mi enfoque bien firme.  Ya no temía hacer tareas, tampoco me sentaba perplejo a los exámenes.  Había vencido a mí mismo, mí Yo negativo-mí más fuerte enemigo.  El temor al fracazo, el complejo de sentirme tan insignificante, la insuficiencia de no poder valerme por mí mismo y la inseguridad mostrada en cada desición eran los defectos que opacaban mi porvenir.  Más adelante, y dejando modestia aparte me comenzaron a llamar "el cerebrito."  Con semejante apelativo -de ni creer- me mataban de la risa y decía entre mí si tan solo supieran la clase de bestia que fuí hace un año atrás.

    Ahora me dí cuenta que mientras más avanzaba el tiempo, más me alejaba de esa bestia cuadrupeda que todabía sobrevivía dentro de mí.  Repentinamente me dí cuenta que había vencido al oscio, la pereza, la mediocridad y el que-me-importismo; y sabía que desde ese momento estaba en absoluto control de mi destino y que ahora podía vencer cualquier obstáculo en mí camino.  Ese bendito día murió dentro de mí esa bestia que nublaba mí porvenir,  y un Yo anhelante y soñador volvió a nacer.  Ahora un niño de espiritu  inquebrantable-necio-porfiado-catichupa, nacía dento de mí, es cuando mí visión se aclaró y empecê a ver el mundo con otros ojos; a jugarme las posibilidades y sin miedo y a paso firme avanzar hacia el progreso; a brillar con luz propia en mí propio firmamento; el de llegar al nivel de competir sín temor con los más cêlebres ilustres, por que sí ellos pudieron-ahora yo tambien podía.   Aprendí a volar de la mano de mis más caros anhelos, a soñar con lo imposible y mis mas fervientes iluciones.  Aprendí que los recurzos necesarios para convertir los sueños en realidad, estan dentro de nosotros mismos-esperando anciosamente el despertar.   Me interecê profundamente en las lecturas y al concluir ese año lectivo -y sín ánimo de presumir, rompí unos records en matemáticas establecidos por estudiantes anteriores.  Y como para otros resultaría como cobrar un penal sín arquero, para mí fuê como haber llegado a la luna en bicicleta.

    Más sin embargo las posibilidades debían seguir ya que sí en un año pasê de burro-a-estudiante de honor, me sentí curioso y hambriento por explotar más de mis limitaciones intelectuales-todabía ocultas dentro de mí.  En ese peldaño de mi vida mirê hacia atrás para ver lo que había logrado y enseguida voltiê hacia adelante para ver que faltaba por hacer.  Mi primer año había resultado un êxito; el segundo podía haber sido igual de prospero, más sin embargo se me había presentado un nuevo reto en el extranjero.....

  Una vez aquí en los Estados Unidos, comencê a estudiar matemáticas, física, química y todas esas materias que una vez odiaba y para mal de mis pesares esta vez era en Ingles.  Despuês de haber estudiado seis años con êl teacher, lo único que me acordaba era el verbo TO BE.  Al principio era bien frustrante ya que nadie hablaba-cristiano y yo sín poder entender ni papa.  Era fácil de desanimarce, ya que la universidad era bien exigente; sí los mismos gringos se despechaban, peor uno pobre que venía a jugar de visitante.

    Los problemas culturales me hacían sentir tan minúsculo en la sociedad; el sistema educativo era bastante metódico, actual y complejo; el vivir cotidiano era tan nuevo e incomodo para mí que me parecía estar usando calzoncillo ajeno y aparte de todo tener que lidear con la dolorosa y perpetua nostalgia de estar alejado del país que uno más ama.  Sín amigos, sín los seres que siempre estubieron a mí lado y sobre todo sín amor.

Sín embargo, esta vez ya estaba curado del espanto.  Tal es así que los pelotasos de la vida los aprendí a bajarlos con el pecho.  En el campo, aún jugando de visitante esta vez ya no estaba dispuesto a ser goleado; asi que me parê firme a jugar de igual a igual.  Luego de esos días calapitosos me dí cuenta que puedo ser un goleador...Despuês de todo mí tía tenía razón, soy un necio-porfiado.

    Con todos esos pesares bajo el hombro fuí en busca de un título acadêmico; esperanzado que llegue el día brilloso de una feliz culminación; el de convertirme en alguien.  Todavía ni estaba seguro de lo que llegaría a ser, de lo que sí estaba seguro era de que no me conformaría con ser un burro en tierra ajena.

    Años más tarde, luego de tormentosos sacrificios y exagerados esfuerzos; donde el desbordante sudor y las caudalosas lagrimas fueron mi pan de cada día, subí a unos peldaños importantisimos en mi vida al conseguir mi primer título acadêmico en artes dramáticas y medios de comunicación.  Antes, en los años de secundaria ní siquiera podía dar una lección oral ante mis compañeros por que me temblaba todo-y hasta ganas de orinar me daba.  Hoy, vacilante y lleno de orgullo subo a escenarios con cientos de personas a hacer shows, participo en festivales, presento conferencias en colegios, universidades, hospitales.  La idea es que antes tenía miedo, ahora voy en contra de el y creeme que me va mejor.

    En la actualidad he conseguido un segundo título acadêmico y con orgullo en el mejor hospital de cancer de los Estados Unidos-Memorial Sloan-Kettering Cancer Center.  Ahora ya no soy un burro, y gracias a la terquedad soy un tecnólogo de radiación del equipo de oncología.  Si ese maestro me viera quizás no me lo creería.  En fin a quién le importa un comentario, si soy yo quién finalmente elijo mi destino.  Uno se pone las metas y luchando fuerte se lo consigue.  Algunos pensaran que talvez estoy ostentando mis logros, más sin embargo, mi objetivo es otro.  El de mostrar de donde vengo y hasta donde se puede llegar; el de convencer al mundo de que sí se puede.  Más sín embargo el deceo de llegar a ser alguien no es suficiente, se necesita acción.

    Mi próximo proyecto es terminar mi maestría de física-nuclear en el campo médico, mí anhelo más grande es de participar en proyectos científicos de programas dela NASA, o subirme en un cohete con destino a marte; o miercole, la idea es que soñar no cuesta nada.  Hey, o esperemos a que los burros vuelen !

    La vida por aquí fué muy dura.  No es como la Disneylandia que me había imaginado antes de venir; tampoco me tocó recoger los dolares del piso como me habían contado.  Aquí las saborié de todas-todas.

Y los obstáculos que me hicieron tropesar, jamas me tumbaron;  si alguna vez caí-fuí parado y listo para seguir adelante; ya que no quería defraudar ni a mi familia, ni a mi patria.  Muchas veces me he preguntado como fué que llegue hasta aquí, ya que apenas dormía cuatro horas al día-cuando podía.  Mi abuelo antes de morir me dijo que era gracias a la machica, mi tío pienza que pudo haber sido los chochos, mis primos dicen que fué los llapingachos y mi tía querida cree que es gracias a mi terquedad y testarudez.

    Ahora, es tu turno amigo Ecuatoriano, Alauseño, Gonzalino-que buscas un porvenir mejor.  Te invito a que te tires un clavado hasta el fondo de tu ser, donde se encuentran ocultos tus más fervientes deceos de superación.  Te invito a que descubras y persigas tus más caros anhelos; a que saltes la inmensa barrera de la ignorancia, la mediocridad y el conformismo.  El mundo se hizo para ser conquistado y pertenece a los soñadores que pienzan que lo imposible no existe.

    Recuerda que en tu intento de conquista vas a encontrar muchas barreras que tratarán de hacerte caer-y hasta quizás te encuentres con ese mi maestro.  Sin embargo, no importa cuantas veces caes sino las veces que tu estes dispuesto a ponerte de pie; erguido y con la frente en alto.  También recuerda que ní la mejor escuela te forma completamente ya que el ser humano se va formando con el tiempo y no termina de hacerlo hasta el día de su muerte.  Que importa sí te graduaste de La Salle, El Gonzalez Suarez, o el Aleman, sí al final la escala del éxito estará determinada por tu gran voluntad latente de perseguir lo que más anhelas.  Tampoco creas que tendras más ventaja comiendo ensalada rusa, ravioli, caviar o fetuccini; sí con chochos, machica, morocho, tripa mishqui...Yo lo he logrado.

    Tu vales mucho y ahora es tu turno de mostrar al mundo que tan necio eres para seguir porfiando.  Hoy es cuando se debe hacer brecha a los impedimentos.  La diferencia entre la vida y la muerte; el éxito y el fracaso; lo que la gente quiere que seas y lo que tu eliges ser, esta determinado por una decisión. Tu decisión! Este es tu turno de encaminarte por un sendero más próspero y fecundo hasta la cima, para ahi poner bien en alto la bandera que te cobijó por siempre.  Nunca te olvides de donde vienes ní a donde vas.  Como combustible a tu corazón llenalo de recuerdos familiares y toda la gente que te quiere-eso es invaluable.  Yo así lo hice y por Dios santo que sí se puede.  Y te aseguro que sí Yo pude, tu también puedes.

    Alauseño confío en tí, siempre pa' lante y deja tu huella.

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